Escribe una dirección. El motor recorre el sitio, evalúa cientos de puntos técnicos, de contenido y de negocio, y guarda el resultado. Cada sitio conserva su historial: a partir de la segunda corrida el reporte incluye qué se resolvió, qué sigue igual y qué volvió a romperse.
Explicado para quien no es técnico. Si vas a entregarle el reporte a un cliente, esta es la parte que conviene leerle primero.
El cliente que no te encuentra no te reclama
Cuando alguien necesita lo que vendes, lo busca. Si tu sitio no aparece, le compra a quien sí apareció. Esa venta no se pierde con un aviso ni con una queja: nunca te enteras de que existió. Es el único canal donde el problema no da la cara.
Google no ve tu sitio como lo ves tú
Tú lo abres en tu computadora, con tu internet y tu navegador, y se ve bien. El buscador lo lee como una máquina: título, estructura, texto, velocidad, enlaces. Un sitio que a ti te parece impecable puede ser ilegible para él, y no hay forma de notarlo mirando.
Casi todo lo que decide tu posición es invisible
El título que sale en los resultados, si el celular carga la página con datos, si hay enlaces rotos, si el contenido responde a lo que la persona escribió. Nada de eso se ve en el diseño. Se mide, y por eso esta herramienta existe.
Los sitios se rompen solos
Una actualización del gestor de contenido, una página que se movió, una imagen pesada que alguien subió sin comprimir. Nadie lo anuncia. Se nota meses después, cuando bajan las visitas y ya no se sabe qué lo causó. Por eso el reporte guarda historial: a partir de la segunda corrida te dice qué se rompió desde la anterior.
Lo que arreglas se queda
La publicidad pagada deja de traer gente el día que dejas de pagarla. Un título corregido, una página que ya carga rápido o un enlace reparado siguen trabajando después. Es lento al principio y acumulativo después; al revés que los anuncios.
Y sirve para cobrar el trabajo
Si eres agencia o freelance, un número y una lista de hallazgos concretos convencen más que una opinión. El comparativo entre corridas es la prueba de lo que hiciste: de 62 a 84, con los puntos que cambiaron señalados uno por uno.
Una auditoría corre en 1 a 3 minutos. No hace falta instalar nada ni dar acceso al sitio.
Once categorías. La mayoría de los puntos se verifica de forma determinista; un subconjunto requiere juicio y se manda a un modelo de lenguaje con una rúbrica fija por criterio, para que el mismo sitio no reciba veredictos distintos entre una corrida y la siguiente.
Técnico e indexaciónrobots.txt, sitemap, canonical, hreflang, redirecciones, renderizado sin JavaScript.
On-pagetitle, meta description, encabezados, Open Graph, alt de imágenes.
RendimientoCore Web Vitals medidos con PageSpeed Insights, compresión, caché, peso de página.
Contenidoprofundidad, duplicación interna, intención de búsqueda, ortografía — evaluado con IA contra una rúbrica fija.
SeguridadHTTPS, certificado, headers de seguridad, cookies, contenido mixto.
Accesibilidadcontraste, formularios etiquetados, navegación por teclado, landmarks ARIA.
Datos estructuradosJSON-LD, tipos de schema.org, coherencia con lo que la página muestra de verdad.
Enlazadoenlaces internos y externos rotos, páginas huérfanas, profundidad de clic.
Móvildiseño responsive, tamaño de texto, áreas táctiles.
Mediciónanalítica instalada, eventos de conversión configurados.
Presencia localNAP consistente, mapa embebido, WhatsApp, horarios publicados.
Respuestas con IA (GEO/AEO)si los rastreadores de IA pueden leer el sitio, y qué tan citable es el contenido para ChatGPT, Perplexity y los resúmenes de Google.
La primera auditoría establece la línea base. A partir de la segunda, el reporte separa lo que se resolvió, lo que sigue sin resolverse y lo que estaba bien y volvió a romperse — con los datos completos guardados en la base, nunca reconstruidos desde el PDF anterior. Las regresiones aparecen primero: es lo que justifica una auditoría recurrente en vez de una sola vez al año.
Todavía no hay auditorías. La primera corrida establece la línea base.